DAVID LYNCH II (1980-1999)

CICLO DAVID LYNCH II - “Una historia verdadera”
EL AUTOR II (1980 a 1999):


Tras El hombre elefante, George Lucas pretendió (sin lograrlo) que Lynch dirigiera El retorno del Jedi. Poco después, el productor Dino de Laurentis le propuso la adaptación de Dune, la conocida obra de ciencia ficción de Frank Herbert. Lynch aceptó, con la condición de que le produjera después una segunda película.
 
Con un presupuesto elevado, en 1984 se estrenaría Dune, una película que no convenció a casi nadie. Incluso el mismo autor, habla de ella como su “hijo menos querido”. El guión fue realizado por el propio autor junto con Frank Herbert, pero Lynch intentó personalizar la obra y se encontró con las dificultades de la industria. Inicialmente su película tenía una duración de ocho horas, pero finalmente sería estrenada con algo más de dos horas, con montaje de la propia productora. La película fue un auténtico fracaso. Por otro lado, fue su primera colaboración con Kyle MacLachlan, uno de los actores fetiche del director.
 

Dino de Laurentis mantuvo su palabra y financió a David Lynch su siguiente film, Terciopelo azul (1986), una obra totalmente personal que devolvió el favor del público y de la crítica al autor. En ella aparecen algunos de los temas que más se asocian con Lynch: el asesinato como desencadenante de la acción, la atracción por el lado oscuro de la vida, la violencia en sus más variadas expresiones, un clima, música y sonido desasosegantes, las medianas ciudades nortamericanas de ambiente aparentemente normal y ciertas dosis de humor negro. Trabajarán con Lynch por primera vez Isabella Rossellini (que llegará a ser su mujer), Laura Dern y, sobre todo, el músico Angelo Badalamenti, que creará la música de la mayoría de sus siguientes obras y que para siempre asociaremos con David Lynch.
 
Sin abandonar nunca su faceta pictórica, y sin financiación para posteriores guiones de cine, a finales de los 80 Lynch optó por colaborar con el productor televisivo Mark Frost en la serie Twin Peaks. La historia se centra en las investigaciones que rodean a la muerte de una conocida estudiante llamada Laura Palmer en una localidad del noroeste de EEUU, cercana a Cánada. La serie tuvo un gran éxito de público. Lynch tuvo la capacidad para adivinar las posibilidades narrativas de la televisión. Este éxito le colocó definitivamente en un lugar privilegiado para el público, lo que probablemente no hubiera logrado de haberse dedicado sólo a rodar sus proyectos para el cine.


Su siguiente largometraje fue Corazón salvaje (1990), una alucinante y excesiva “road movie” que, aunque obtuvo la Palma de Oro en Cannes, es una de sus obras menos apreciadas. Tras ella, vendría Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992), un desastre de taquilla, que obligó a Lynch a sobrevivir realizando publicidad y vídeos musicales y a intentar otros proyectos televisivos infructuosamente. En 1997 llegaría Carretera perdida (1997), otra película poco comercial pero apreciada por parte de la crítica y de la cinefilia, e importante porque aparecerán por primera vez los complicados enigmas y saltos temporales que serán características en algunas obras posteriores y que obligarán al espectador a elaborar sus propias conclusiones sobre lo que está ocurriendo.


CICLO DAVID LYNCH II - “Una historia verdadera”
LA OBRA (“Una historia verdadera”, 1999):


Después de Carretera perdida, Lynch sorprendió con una película muy diferente a lo que nos tenía habituados. La historia se basa en un guión de John Roach y Mary Sweeney (ésta última mujer de Lynch). El proyecto fue un empeño de Mary Sweeney y fue el primer (y hasta ahora el único) largometraje que Lynch dirigió sin participar en el guión.
 
El título en español (Una historia verdadera) alude a que la obra está basada en una historia real. El título original en inglés (The Straight story) es más ambiguo e interesante, ya que puede significar 'La historia de Straight' (el apellido del protagonista) o 'La historia simple, sincera, franca o directa', pues straight significa todas esas cosas, y define bien la personalidad del protagonista principal.
 
La película narra el viaje de Alvin Straight para ver a su hermano enfermo, con el que hace años que no se habla. Alvin es capaz de abandonar su orgullo para recorrer alrededor de 500 kilómetros montado en un cortacésped. No llegamos a saber qué ocurrió entre los dos hermanos, pero sí apreciamos el esfuerzo de uno de ellos por reconciliarse antes del fallecimiento del otro.
 
El estilo visual es sencillo y claro, aunque siempre con cuidados encuadres y hermosa fotografía. Lo importante es lo que dicen los personajes, sus conversaciones y acciones, y la cámara intenta pasar desapercibida. Por otro lado, a menudo las secuencias de los desplazamientos de Alvin Straight, son acompañados por hermosos travellings e imágenes aéreas, muy bien combinadas con la música del habitual compositor de Lynch, Angelo Badalamenti.
 
El film es un canto a un tipo de vida muy diferente a la que estamos acostumbrados en nuestra tecnologizada sociedad occidental, un homenaje a la vida lenta, rural, en contacto con la naturaleza. También a los vínculos, a la familia, al grupo. Y la credibilidad que da el actor principal (Richard Farnsworth) al personaje es espléndida.
 

Desde luego, es la película más alejada de lo que podemos considerar el estilo Lynch, no tanto en su forma (pues ha sido siempre un autor preocupado por una estética cuidada al servicio de la historia), sino por su contenido. En mayor o menor medida, David Lynch suele mostrar en sus films la cara menos amable del ser humano. Sin embargo, en Una historia verdadera podemos encontrar terquedad pero no sordidez ni maldad en los personajes que nos encontramos. La única maldad que se nos muestra es la que puede llegar a ejercer un Estado protector capaz de quitar los hijos a una mujer teóricamente discapacitada por un error de la que no fue culpable. Por otro lado, algo que sí comparte con otras de sus películas es la localización en pequeñas localidades, en esta ocasión en Laurens, Iowa, un pueblo rural del centro de EEUU con algo más de 1.200 habitantes.
 
Para los menos afines al estilo Lynch, Una historia verdadera es una de sus mejores películas. Pero cuanto menos, esta obra refleja claramente su habilidad para contar historias y su capacidad para adaptar el ritmo y la forma cinematográfica a las historias que le seducen.

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